BLACK
SUNDAY
por Macs*

"En el siglo XVII, Satán estaba en toda la tierra. Y era
grande la ira contra aquellos seres monstruosos sedientos de sangre
humana, a los cuales la tradición les dio el nombre de vampiros.
No había lugar para pena o piedad. Hermanos no vacilaban en acusar
a hermanos. Y padres acusaban a sus hijos. En un intento desesperado
de purificar la tierra, del terrible surgimiento de asesinos con sed
de sangre.
Antes de matarlos, la justicia humana se anticipaba al juicio divino,
marcando en sus pieles con fuego, la marca de Satán
"

Así nos introducimos en un desolador claro de lo que parece ser
un pantano boscoso de Moldavia. Blanco y Negro. La bruma todo lo cubre
mientras los verdugos preparan la ejecución. Luego de que el
hierro candente con la "S" quema, en medio de un alarido la
piel de Asa, hija de la casa de Vajda; su hermano, aparente líder
del grupo de inquisidores encapuchados, lanza la sentencia determinante.
Cerca de la muchacha, yace atado a otro poste y con una máscara
incrustada en el rostro, el cuerpo sin vida de Igor Yavutich, su amante.
Luego del veredicto, Asa maldice con la soberbia que le da su dolor
a todos y cada uno de los presentes, y a sus hijos. Y a los hijos de
sus hijos. Ya que la misma sangre corre por sus venas. Y así
será por siempre.
En un dilatado crescendo, la máscara de Satán, la sentencia
final se aproxima a su rostro, en forma irreductible. Su parte interna,
llena de clavos de hierro, se acerca cada vez mas, transformándole
el semblante de furia en una imagen de pavor.
El verdugo levanta el mazo de madera y lo estrella pesadamente contra
el rostro de la muchacha, cuya sangre emana en medio de un grito ahogado,
a través de los orificios de la mascara.
La lluvia apaga las antorchas y las hogueras. El cuerpo de Igor se sepulta
en tierra no consagrada junto a los asesinos y el de Asa, en la cripta
de sus ancestros.
Dos centurias después y luego de un terremoto que destruyera
la cripta, dos médicos (padre e hijo) conseguirán descubrir
en las ruinas abandonadas en un bosque fantasmagórico, el féretro
y revivir (accidentalmente) a Asa con una gota de sangre.

No por nada y para muchos de nosotros, La Maschera Del Demonio (Black
Sunday / The Mask Of Satan) de 1960, es quizá la representación
más ajustada, de lo que claramente podría definirse como
Cine de Terror Gótico.
Si bien, esta seudo denominación se ha aplicado sobradamente
a películas de neto corte oscuro o con atmósferas agobiantes,
contrastes extremos, sadomasoquismo, etc., siempre parece acabar en
una representación estética mas cercana a la síntesis
que pretende ser en la música Marilyn Manson por ejemplo; que
a los referentes y a la estética claramente construida a partir
de los íconos literarios y pictóricos del siglo XVIII
en pos de una atmósfera para contar, mas que en la anécdota
de quedarse solo en lo estéticamente bello.
Esta película es fundacionalmente canónica.
Es quizá aquí, donde los distintos elementos que hacen
a los formalismos históricos del gótico del siglo XI o
XII por ejemplo, se ven mejor representados, en las ruinas de la cripta
o en el castillo cuyos pasadizos o los pilares de la chimenea cubiertos
por monstruos inmensos de piedra, se pierden e invitan a sufrir tormentos.
Tal vez solo se debe a la soberbia impronta que irrumpió en 1960
a través de la mirada prodigiosa de Mario Bava (Realizador y
fotógrafo de la película), cuyo cine se caracterizo siempre
por estar ambientado en climas enrarecidos, tiempos que se dilatan en
una tensión eterna, cierta dosis de sadismo gráfico y
un manejo del encuadre que muchas veces se recorta mas allá del
relato mismo, convirtiéndolo en uno de los directores mas influyentes
de la historia. Aun hoy, sin una justicia real y un reconocimiento abiertamente
manifiesto.
El travelling hacia atrás de la criada atravesando el cementerio
junto a ese bosque pantanoso, es un buen ejemplo que deja a las claras
un manejo de cámara minucioso y bastante poco habitual para este
género.
Muchos de los films de horror de Bava, están hechos con el mayor
grado de compromiso hacia los cánones del género, pero
sin emular o repetir lo ya hecho, sino haciendo una relectura entre
los cuentos mas clásicos (aquí, Gogol) como con los miedos
y fobias mas arraigados en el inconsciente colectivo. Una visión
renovadora y chocante para el momento del estreno fue Black Sunday.
"El terror a la sangre las atrae y las repele" diría
Martin Landau encarnando al crepuscular Bela Lugosi en la maravillosa
Ed Wood.

Otro claro rasgo, de su impronta italiana y algo que Hollywood solo
pudo empezar a explotar a fines de los 70, luego de haber asimilado
ciertas "influencias" tomadas por los señores George
Romero y Tobe Hooper, es lo que hace a Bava, único. Muchas veces
llevando lo expresivo y lo visual a lindar con el cine clase "b"
o "bizarro" si, pero no por una elección descabellada
o un descuido, sino mas bien por su exactitud y rigor con lo que mostrar.
Las heridas, la sangre, la podredumbre y los cadáveres se tienen
que ver aunque mas no sea con un plano de un segundo (no hacer un regodeo
masoquista a la Mel Gibson, pero si dejar marcado en la retina del espectador
la imagen chocante, culminación de un momento de horror), shockeante,
rápido y que corta la tensión, profundizada por la música,
que muchas veces abunda por su pomposidad.
No es casualidad que este país revivió luego de la segunda
guerra mundial, a muchos de los géneros clásicamente establecidos
en América como el western o el cine fantástico (Planet
Of The Vampires de Bava es el original absoluto de la Alien de Riddley
Scott), dándoles un realismo y una carencia de "glamour"
bastante contundentes como para llevar la atmósfera a un extraño
naturalismo "camp", no vistos antes. Infinidad de directores
llegaron después, aprovechando la volada que este pionero le
dejó al terror.
No tanto por su maravilloso encuadre, sino más bien porque supo
hacer una contundente síntesis visual y un despliegue de efectos,
cuya factura muchas veces no distaba de algunas de las más comunes
trucas que utilizara Meliès, pero que estaban realizadas con
una exactitud y meticulosidad que no eran para nada comunes en estas
producciones.
Distintas estéticas y subgéneros se abrieron después,
cual venas en forma de ramas de un inmenso árbol, tan disímiles
como auténticas.
Bava fue el "padre" e innegable influencia de gente como Darìo
Argento, Lucio Fulci, Joe D'Amato, Terence Fisher, Freddie Francis,
Tim Burton, Roger Corman, Joe Dante, Brian De Palma, Peter Jackson,
etc., etc.
Tal rigor y éxito en lograr esa sutileza climática no
se veía desde The Cat People de Tourneur o los crepusculares
policiales de Fritz Lang. Lejos estaban las películas filmadas
en la era de oro del cine de horror clásico de la Universal.
Pero ese año también llegó Psicho de Hitchcock
y dejó bien a las claras y en pleno auge del Technicolor, que
el blanco y negro sigue siendo tan expresivo y contundente, como en
los clásicos de Wiene o Murnau.
Mientras que Psicho era la representación cinematográfica
de una patología mental contada a través del género
policial, La Maschera Del Demonio era una representación teatralizada,
histriònica ("Fellinesca") y efectista al servicio
de retratar a los seres oscuros en su hábitat nocturno y mas
preocupados por la vida eterna que por la sangre.
Solo que con Bava, siempre es mas oscuro. Basta ver los trajes espaciales
de cuero negro ajustado en The Planet Of The Vampires, similares al
traje y auto negros de Diabolik o las vestimentas de Barbara Steele
en esta película, así como las noches cerradas y tormentosas,
o los ambientes en penumbras contrastadas de Black Sabbath y la fallida
Blood And Black Lace.
Muy pocos directores han podido (en esa època) sostener tan firmemente
su estética a través de géneros tan disímiles
o variados.
A diferencia de directores americanos de similar influencia, como fuera
Howard Hawks para John Carpenter o George Romero, Hawks evitaba mostrar
la sangre.
Bava (como después tomara la posta, su discípulo mas evidente,
Darío Argento) la convertía en un plano detalle. Así
como las cuencas vacías de los ojos o las heridas cortantes.
Todo en esta película se ve a través de ramas, telarañas,
ruinas y bosques fétidos que parecen fagocitarse todo. Al igual
que las sombras. Las texturas en la piedra adquieren otra dimensión,
con el grandioso trabajo de luz que se sostiene en todo momento.
Luego de su actuación en 8 y ½ de Fellini, Barbara Steele
hace aquí una labor mas que destacable, dándole realismo,
romanticismo y tensión a la película, asi como la cuota
de sensualidad necesaria, que la productora inglesa Hammer sabría
explotar luego (sin tanta sugerencia y cuidado) a comienzos de la década
del 70, cuando comenzó su debacle.
Un film clásico e inevitable. Quizás algo estático,
viéndolo con los ojos del hoy, lleno de clichés y lugares
comunes, pero con la frescura de tratarse de una visión mas que
singular y pionera en el género, sentando bases y sumando la
promesa de un director que aun no había dado casi nada, de todo
su potencial.
Editada en DVD en varios países, se recomienda en lo posible
y para verla en todo su esplendor, la versión en italiano.
La
Maschera del Demonio
Director: Mario Bava
Guión: Enio De Concini, Mario Serandrei
Sobre un cuento de Nicolaj Gogol
Editor: Mario Serandrei
Barbara
Steele, John Richardson, Ivo Garrani, Andrea Checchi
Blanco y Negro, 87 min.
1960
*Realizador